Tú no sabes como a veces duelen tus palabras, tus letras me traspasan la piel.
Si te vieras como yo te veo, si vieras tu imagen tras de ti.
Entenderías un poquito cuanto te amo.
Tú has vivido lo tuyo, pero si hubieras vivido lo mío, te amarías, tanto como yo te amo.
Me has costado mucho, mucho; te he abierto mi alma y mi vida, te he dejado entrar, te confié, te encerré, y tal vez ese fué mi error.
Yo soñé con un príncipe, un castillo, con mi pista de baile.
Te encontré.
Yo creo en tí como se cree en una imagen, en unas actitudes, en un hombre, pero tal vez me olvidé que también eras humano, que todos cometemos errores.
Sólo quisiera escucharte decir que me amarás por sobre todas las cosas, que me rescatarás de los villanos, que estarás conmigo pase lo que pase, pase lo que pase, incluyendo la vida misma.
Y sabes qué? Duele, duele saber que eso no te importa, que eres un príncipe muerto, te reviví mientras pensaba en ti.
Es hora de vencer adversidades y en tu espada confío, no tengo miedo por que mi príncipe me protegerá. Es un lástima que al tratar de volar y matar dragones conmigo, a la primera prueba de amor, te vayas desvaneciendo.
Y que yo me quede, con tu espada y tu recuerdo.
El dragón me come, pero yo te sigo amando.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario