domingo, 25 de septiembre de 2011

Situación 2.6

Hoy te extraño diferente,
por la manera en que estás sobre el pavimento;
húmedo, fragmentado, como vidrio, en pedazos de agua sobre el piso.
Como si todas las palabras se derramaran de mi boca, queriendo alcanzarte.
Hoy te extraño en el dulce color durazno del sol, en los destellos dorados,
en los cabellos de alguien,
en los zapatos de todos.
Hoy te extraño por los oídos que me faltan para escucharte, porque hace mucho no oigo tu pequeña voz celosa y caprichosa que me deja huecos, huecos que hoy se rellenan con lluvia.

Si mi perro hablara, ¡ja!.

Si mi perro hablara me daría los mejores consejos y me haría los mejores reclamos.
Me conoce más que mi cama que se calla a diario; ni mi almohada. Bueno, la almohada ha probado mis lágrimas también, claro, sin olfatear.
Es curioso porque mi perro saborea la sal y el sentimiento de donde viene, como si en la geografía de mi cara él encontrara un río nostálgico que lo contagia.
No sabe, pero se agacha, sus brillosos a veces hasta pueriles ojos; se apagan un poquito, me mira con tanto consuelo que pareciera que me habla, que recibe mis pensamientos, que sabe leerme la cabeza.
Mi perro me hace compañía todo el día, no se si me ve como a una madre o como a una amante, porque él me es fiel y constante como el aire.
Mientras la música suena entre mis labios,
Todo da vueltas al tiempo del reloj; tantas palabras, las máscaras.
Mucho tiempo.
Los ojos me arden de retenerte.
De no escaparme por mis uñas, por no tener un lápiz
para escribirte los mil colores que te veo.
Tanto y tan poco.
Una noche más en que te me saltas en los dedos;
me mueves, me muerden tus ojos que me miran,
por primera vez de nuevo y siempre.
Tus ojos son mi café de media noche,
con sabor francés, con licor de avellana,
claros, tranquilos, a veces amargos y fieros.
Olor de kalúa, con tu chispita de menta, de yerbabuena, con cierta efervecencia rencorosa.
Tus ojos me mantienen despierta,
vigilante,
ya cansada, cierro mi mirada.
Me despiertan, aparecen y se van al cielo de nuevo.
Tus ojos son café de media noche.
Si los bebo diario, puedo...puedo...
muchas cosas.
Tus ojos son mi café de media noche
para los ratos de insomnio.