domingo, 25 de septiembre de 2011

Mientras la música suena entre mis labios,
Todo da vueltas al tiempo del reloj; tantas palabras, las máscaras.
Mucho tiempo.
Los ojos me arden de retenerte.
De no escaparme por mis uñas, por no tener un lápiz
para escribirte los mil colores que te veo.
Tanto y tan poco.
Una noche más en que te me saltas en los dedos;
me mueves, me muerden tus ojos que me miran,
por primera vez de nuevo y siempre.
Tus ojos son mi café de media noche,
con sabor francés, con licor de avellana,
claros, tranquilos, a veces amargos y fieros.
Olor de kalúa, con tu chispita de menta, de yerbabuena, con cierta efervecencia rencorosa.
Tus ojos me mantienen despierta,
vigilante,
ya cansada, cierro mi mirada.
Me despiertan, aparecen y se van al cielo de nuevo.
Tus ojos son café de media noche.
Si los bebo diario, puedo...puedo...
muchas cosas.
Tus ojos son mi café de media noche
para los ratos de insomnio.

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